domingo, 9 de agosto de 2026

LA PÁGINA EN BLANCO



Escribo desde que aprendí a hacerlo, en cuadernos, hojas sueltas, boletas electorales y servilletas; entre otras superficies.
Me siento viva, real y completa cuando las letras fluyen con sentido, cuando encuentro las palabras adecuadas para lo que arde en mi mente y mi alma quede plasmado. Por estos tiempos en una hoja que me desafía desde una pantalla.

La escritura me salvó la vida, una y otra vez. Cuando mis lágrimas borraban los trazos o cuando entre risas escribí 3 veces gracias, cuando el corazón se me moría de amor o cuando la vida crecía adentro mío.
Amo escribir, aunque a veces la desfiante hoja en blanco me grite que no tengo nada para decir, cuando me dice sin piedad que no voy a poder. Cuando me asusta tanto que paso meses sin agarrar una lapicera o sentarme frente al teclado y sin piedad le demuestro mi don de escritora, mi don de letrista o el título que surja.

Hoy como tantas veces me enfrento a la página en blanco, pero con la certeza de que las letras convertidas en palabras y estas en historias transformarán mis miedos, inseguridades y dudas en una exquisita cura para el alma.